Aclaración: Esta nota fue escrita en julio del 2016 para un trabajo de la facultad.
El lunes 30 de Mayo era el día para buscar la respuesta al
porqué de la ola hallyu del entretenimiento surcoreana. En el Centro Cultural
Coreano se realizan ciclos de cine, que mejor lugar para comenzar la búsqueda.
Me bajo en Las Heras y Av. Coronel Díaz, y camino hasta Av. Libertador
practicando mi discurso: “Buenas, soy estudiante de la UBA, estoy haciendo un
trabajo sobre los dramas coreanos y me gustaría entrevistar a los organizadores
de los ciclos de cine”.
Cuando llego me encuentro con un gran cartel que dice:
K-ACADEMIA DE CULTURA COREANA, 30 de Mayo - 3 de Junio, K-Dramas un viaje a
Corea a través de las telenovelas y películas coreanas más vistas. Por un
momento, deje de ser estudiante y me transforme en la gran fangirl que soy
deseando hacer el taller. Saque una foto al cartel y al frente de la casona que
es el Centro Cultural. Ingrese al patio, salude al cartel de tamaño real de
PSY, repase por última vez el discurso y finalmente entre al edificio.
Saludo a la recepcionista, una mujer mayor ya pasando sus
cuarentas, le comento porqué de mi presencia en el lugar, a lo que ella
responde: “Mira, ahora no te pude atender nadie porque estan todos en reunión,
a parte las entrevistas se piden por mail” Me acerca un papel y una lapicera
mientras me dicta el mail de Gabriel Pressello. Por su mirada, leí su
pensamiento “Anda y nos jodas más”; pero como yo no leo los pensamientos de las
personas intente sacarle más información, especialmente sobre el taller: “Los
cupos estan llenos”. Mi fangirl interior se decepcionó mucho. “Viene gente de
todas las edades”. Claramente ella no tenía nada más que decirme y quería
volver a lo suyo. Le agradezco por el contacto y me voy.
Inmediatamente cuando llegue a casa comenzó el stackeo.
Resulta que Gabriel era el director de comunicación del Centro Cultural de la
Embajada de Corea. Era perfecto. Le mando un mail solicitando una reunión con
él y, ¿me siento a esperar?. De repente, un pajarito azul me acercó una luz de
esperanza, hacía unos minutos habían reabierto las inscripciones para los
talleres. Los planetas se alinearon a mi favor.
A la mañana siguiente, suena mi celular, era un mail. Lo
chequeo sin ningún interés pensando que son las promociones de Aerolíneas como
siempre. Era la confirmación de la inscripción del taller. Suspendo
inmediatamente mis actividades de la tarde de toda la semana para poder ir al
Centro Cultural a las 16 hs. A los pocos minutos, recibí otro mail, era
Gabriel; esto no podía ir mejor. Gabriel me propone responder unas preguntas
por mail ya que por las actividades del Centro no podría concretar una charla
conmigo. Es una lastima no poder juntarme con él pero por lo menos tiene una
buena predisposición a colaborar conmigo, pienso. Decidí no contestarle de
inmediato, primero quería observar el taller, ver que es lo que tenía para
ofrecerme.
Finalmente llega el momento para ir al taller, mientras
viajo en el 110 me pregunto cómo será la dinámica de la clase, que tipos de
personas habrá, quién y cómo será la persona encargada de dictar el curso.
Todas estas preguntas y expectativas cruzan de un lado al otro de mi cabeza
mientras camino de Av. Las Heras hasta Av. Libertador por Coronel Diaz. Veo
nuevamente el cartel de la entrada, con menos sorpresa, esta vez con más
entusiasmo. Ingreso al patio, y saludo a PSY. Estaba la misma recepcionista, la
saludo y le dijo que vengo al taller de K-Dramas, me dice que suba al primer
piso. Subo por las escaleras blancas impecables. Al llegar al primer piso lo
primero que veo es el mueble que hay en el hall que separa la sala de
proyección con la bibloteca. En el mueble, hay expuesto jarrones, manuscritos y
adornos antiguos. Entró a la sala de proyección, hay sillas apuntando a una
pantalla, y un par de jóvenes en sus veintitantos. Mientras examino la
habitación para decir donde sentarme realizó un saludo general y todo volvió al
silencio nuevamente; pero no duró demasiado. Comenzamos hablar como si fueras
amigos que se reunían después de muchos años sin verse.
- ¿Alguien
vino ayer? ¿Qué hicieron?
- Si,
hablo sobre el drama “My Love from the Stars”...
Una voz nos interrumpió: - ¿Empezamos? ¿Hay alguien que no
vino ayer? - Algunos respondemos que sí - Annyeonghaseyo, me llamo Sin Nayeon.
La dinámica del taller va a ser una serie por día,
explicando la trama, los personajes y otras cosas más sobre Corea del Sur. Esta
clase será sobre el K-Drama “Descendant of the Sun”. La serie transcurre en un
país ficticio con conflictos bélicos. Considera que no es como los dramas
clásicos coreanos. Normalmente la grabación se lleva a cabo mientras se emite
por televisión; pero en este caso la producción se realizó como una película lo
que dejó un trabajo de alta calidad y por eso su gran éxito no solo en Corea
sino en el mundo. Vemos los trailer de la serie, mientras los protagonistas
hablan se puede escuchar de fondo a Yoon Mirae y alguien en el fondo cantando.
Gracias al éxito de la serie, los actores comenzaron hacer muchas publicidades.
- ¿Les
interesó? ¿Van a ver la serie? Se las recomiendo mucho.
Todos dijimos que sí y los que ya la habíamos visto que la
veríamos de nuevo, así concluyendo la clase
- Los
espero ver mañana.
Nos volvemos a encontrar al día siguiente, al mismo horario.
Esta vez comenzamos a hablar sobre cómo la personas que viven en las provincias
después se mudan a Seúl, la capital y que por haber mucha gente es muy caro
vivir ahí. Ella supone que acá también debe haber barrios que son más caros.
Nosotros les comentamos que todos se mudan a Buenos Aires y que en el barrio
que estamos ahora es el más caro. Al ser tan caro todos ahorran en la comida, y
por eso se sorprendió en los restaurantes que la gente se queda una dos horas
tranquilos comiendo y charlando. Ellos en diez o veinte minutos comen y se van.
Comentamos las costumbres a la hora de la cena. En Corea cena entre las 19-20hs
y algunas personas a la medianoche comen comida chatarra y es como una segunda
cena siempre acompañado con alcohol. Los reality shows sobre comida son muy
populares también en allá; ya sea de chef cocinando o famosos que van a probar
la comida de restaurantes reconocidos. Además comentó sobre “Let’s eat” que es
un drama en donde los protagonistas les gustan comer y disfrutar de la comida.
Pasamos el resto de la hora hablando sobre comidas típicas,
los ingredientes, cómo se preparan y, en qué ocasiones se come; mientras
nuestros estómagos rugían: “Es como una planchita de pescado, se hace con
pescado pero no tiene sabor a pescado. Es algo raro, es que no existe acá y no
se como explicarlo”. Mientras buscábamos un equivalente en nuestra cocina.
Unos minutos antes de terminar, dijo que nos trajo una
sorpresa. Como sabe que es difícil conseguir los ingredientes para las comidas
coreanas, se trajo de Corea una lata de kimchi y la iba a compartir con
nosotros para que probemos lo que comen todos los días. El kimchi es un plato
fermentado, es col china con una salsa roja. Nos dio a cada uno un poco, la
salsa era super picante que por poco no nos convertimos en dragones. Después de
comer el kimchi deliciosamente picante necesitábamos un balde de agua para cada
uno.
El tercer día comentamos sobre los lugares turísticos de
Corea, aparte de la capital. En esos lugares hablan con un dialecto distinto, y
para poder comprender tiene que prestar mucha atención. A ella le preocupa que
si vamos a estas ciudades con un conocimiento intermedio del idioma nos
desanimemos porque no vamos a entender nada. Nos pregunta como esta organizado
el territorio en Argentina. En donde comienza una discusión entre nosotros que
oscurece más la duda de la profesora.
También nos pregunta sobre las jerarquías en las empresas.
En Corea, la antigüedad está por encima del cargo. Además siempre tienen que
hacer horas extras hasta casi la medianoche, y es muy raro que terminen de
trabajar en el horario de salida.
Al final nos cuenta que ella quiere visitar Córdoba y que le
recomendemos lugares y comidas.
- Si
le gusta la cerveza que vaya a Villa General Belgrano.
- Pero
en Córdoba capital tiene que tomar fernet.
Asiente la cabeza con mucha emoción y entusiasmo: ¿Les gustó
hoy?. A lo que todos respondemos que sí.
Y llegó el última día, para el cual preparó un drama
histórico “The moon embracing the sun”. La serie se sitúa en la Dinastía Joseon
(1392-1910) pero no está basado en un hecho real. Hablamos sobre la trama, los
personajes y como era la sociedad en esa época. Nos recomendó un par de sus
películas favoritas.
Al final le pareció insuficiente todo lo que explico porque
hay mucho que dejó afuera; espera que sigamos queriendo y aprendiendo de la
cultura coreana. Como era el última día le llevamos mate y tortas fritas para
que pruebe ella también de la cultura argentina. Lo complicado fue explicarle
cómo tomar el mate. Se realizó una demostración para que copiara los
movimientos.
Los K-Dramas presentan nuevos temas, paisajes y personajes
desconocidos para el público occidental. Eso fue lo que experimentamos en el taller,
un intercambio cultural a través de la industria del entretenimiento. No sólo
consumimos la trama sino también su cultura, las tradiciones, las costumbres,
su historia, las deliciosas comidas, la moda, entre otras cosas. ¿Serán los
dramas coreanos la nueva adicción y reemplazaran a las telenovelas árabes de la
programación regular?
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